El embarazo supone un esfuerzo metabólico extraordinario para la mujer. Y la embarazada sabe que, dependiendo de lo que coma, el embarazo cursará sin problemas y el feto crecerá y se desarrollará normalmente.
Efectivamente, desde el punto de vista nutritivo, la dependencia del feto del organismo materno es total. Todos los nutrientes que recibe el feto le son transferidos desde la madre a través de la placenta.
Conseguir una alimentación equilibrada y saludable puede ayudar a prevenir la diabetes gestacional, la hipertensión arterial, el riesgo de parto pretérmino o el recién nacido de muy alto o muy bajo peso al nacer
Tenemos que enterrar el viejo dicho de “comer para dos”, la mujer gestante no debe ingerir el doble de alimento. La ganancia ponderal recomendada durante el embarazo varía.
El aumento normal de peso total para una mujer saludable es de 11 a 14 kg (unos 4-6 Kg más si se trata de un embarazo gemelar). Sin embargo las mujeres con sobrepeso deben ganar menos, o incluso adelgazar durante el embarazo. Por el contrario, las mujeres que inician el embarazo por debajo de su peso ideal pueden engordar más sin problemas.
Pero lo que es muy importante es de dónde provienen las calorías. Si comemos dulces o comida basura tendremos un exceso de calorías pero que no aportarán los nutrientes que el feto necesita. Elegiremos por tanto alimentos que sean ricos en proteínas, en grasas poliinsaturadas, Omega 3 y 6 y bajos en grasas saturadas. Los hidratos de carbono deberán ser ricos en fibra. Además buscaremos un aporte extra de calcio, hierro, ácido fólico, vitaminas del grupo B y en general todas las vitaminas de origen natural, abundantes en verduras y frutas.
En las mujeres que realizan una alimentación variada, con un buen estado de nutrición y con un peso estable no es necesario realizar un cálculo exacto de las necesidades de energía. Al aporte energético recomendado para su edad, talla, peso y actividad física se deben añadir 300 Kcal/día durante el II y III trimestre del embarazo y 500 Kcal/día durante la lactancia. Ello garantizará una ganancia de peso adecuada y la recuperación del peso previo a la gestación a los 6 meses del parto si se mantiene la lactancia materna.
En una dieta saludable las proteínas deben aportar del 10-35% de la energía, las grasas del 20-35% y los hidratos de carbono del 45-65%. En nuestro medio, cualquier dieta normal, variada y no excluyente de alimentos, aporta la cantidad suficiente de principios inmediatos que garantiza la salud materna y el crecimiento y desarrollo fetal

Es recomendable:
• Que los alimentos, como la carne o el pescado, sean cocinados a la plancha, al horno, hervidos o al vapor, sobre todo si existe un aumento de peso excesivo. Carnes blancas y rojas, pescado y huevos estarán presentes 3 porciones al día. Son una buena fuente de vitaminas del grupo B, proteína, hierro y zinc.
• Que se incremente de forma moderada el consumo de frutas, verduras, pan, con preferencia integral, arroz, pasta y legumbres. Las verduras son una buena fuente de vitaminas A y C, ácido fólico, hierro y magnesio. Deben estar presentes de 4 a 5 porciones al día, y al menos dos deberían ser de hoja verde. Las frutas y los zumos de fruta aportan las vitaminas A y C, potasio y fibra. Comeremos de 3 a 4 porciones al día.
• Que se tomen entre medio y un litro de leche al día, preferiblemente desnatada, o su equivalente en yogur o queso fresco. La leche, el yogur y el queso son una gran fuente de proteínas, calcio y fósforo. Deberíamos tomar 3 porciones al día.
• Consumir de forma habitual sal yodada al preparar los alimentos.
• Reducir el consumo de los alimentos con excesiva cantidad de grasa de origen animal, como tocino, mantequilla, embutidos, etc. y el de los alimentos con mucho azúcar, como pasteles, dulces, especialmente aquellos prefabricados, caramelos, chocolate, etc.

Por último, y no menos importante, está la suplementación con vitaminas. Está claro que toda dieta equilibrada aporta prácticamente todo lo que una gestante necesita, sin embargo algunas vitaminas deben estar presentes en cantidades superiores. Es el caso de Yodo, Calcio, ácido fólico o hierro.
• Se debe recomendar la ingesta de alimentos ricos en yodo, fundamentalmente lácteos y pescado, así como fomentar la utilización de sal yodada por la mujer durante el embarazo y la lactancia. El consumo de sal yodada es el método más eficaz para suplementar yodo.
• La prevención de la anemia durante el embarazo y la lactancia se basa en asegurar el aporte de hierro. Se recomienda realizar una dieta equilibrada con alimentos ricos en hierro (carne de vacuno, pollo, pavo o cerdo, pescado, verduras (espinacas y acelgas), legumbres (lentejas), frutos secos y cereales fortificados), junto con el consumo de suplementos de hierro oral a dosis bajas a partir de la 20 semana de gestación. Es preferible tomar los suplementos al acostarse o entre comidas.
• Las necesidades de calcio en la mujer gestante y lactante se alcanza con una dieta que incluya al menos tres raciones de alimentos ricos en calcio como son los lácteos y sus derivados (leche, yogurt, queso). Los suplementos de calcio se deben recomendar cuando se considera que el aporte por la dieta es insuficiente.
• En cuanto al ácido fólico, es muy importante que su administración sea preconcepcional y diaria.
Las sociedades científicas recomiendan la ingesta de complejos multivitamínicos durante toda la gestación (siempre que no contengan vitaminas liposolubles por encima de las dosis diarias recomendadas), reduce la incidencia de malformaciones cardiacas, urinarias, orofaciales, de extremidades y estenosis pilórica.