Hoy quiero tratar un tema que muchas pacientes y amigas me consultan, la pregunta de todas las madres: Tengo una hija adolescente, ¿tengo que llevarla al ginecólogo?.
En realidad la pregunta es cuándo, porque está claro que, tarde o temprano, las adolescentes necesitan una visita al especialista.
Para empezar ya el inicio de la menstruación, esas primeras reglas, pueden acarrear problemas. Pueden ser abundantes, suelen ser irregulares, y, aún siendo todo normal, que duda cabe que nuestras hijas pueden beneficiarse de ciertos consejos en cuanto a la higiene, el uso de tampones o copas menstruales o aprender a controlar del dolor menstrual.
Otros pequeños problemas como infecciones vaginales, picores, exceso de vello, alteraciones en el desarrollo de las mamas, cambios bruscos de peso, etc pueden tener su origen en desequilibrios hormonales que deben ser corregidos por un profesional lo antes posible.

Además la adoles-cencia suele llevar aparejada el inicio de las relaciones sexuales y, en esos casos, si es muy importante que se haga una visita anual al ginecólogo.
En esa visita las adolescentes se bene-fician de toda la información que un profesional puede darles en cuanto a protección no sólo frente al embarazo si no, lo que también es muy importante, a las enfermedades de transmisión sexual.
Por último, y no menos importante, el ginecólogo está para resolver los pequeños problemas y dudas que tienen y que consultan a sus amigas, o lo que es peor, en internet, consiguiendo más desinformación que ayuda. Es esencial que la adolescente sepa que la visita al ginecólogo es confidencial, y que es un profesional que está ahí para ayudarla, aconsejarla y apoyarla.

Finalmente, las madres estamos no sólo para animar a nuestras hijas a visitar al ginecólogo, también para que pierdan el miedo a esa visita, que sepan que no es dolorosa, que es confidencial y que puede ser enormemente útil para su vida.
Seguro que el iniciar hábitos saludables hará que nuestras hijas tengan menos problemas en el futuro.