Disfrutando el embarazo: Ecografía 3D y 4D

La ecografía 3D (tridimensional) nos permite ver al feto en tres dimensiones, mientras que la ecografía 4D añade una cuarta dimensión a la 3D, el movimiento en tiempo real.

Es una técnica que nos permite obtener imágenes de gran calidad y realismo que suelen ser muy fáciles de interpretar para vosotros, los padres. Por tanto tiene un valor principalmente estético y emocional, más que científico.
Además de disfrutar de la ecografía en directo, son imágenes y vídeos que pueden ser grabados, convirtiéndose en un precioso y emotivo documento familiar.
Desde el punto de vista médico se utiliza para mejorar el estudio de determinados problemas fetales, pero, en general, no es una gran ayuda diagnóstica. Por tanto se realiza a petición de los padres, en el transcurso de un embarazo normal.

Puede realizarse en cualquier momento a partir de las 12 semanas, aunque el periodo ideal, si tan sólo se quiere realizar una, está entre las 26 y las 30 semanas de embarazo.

Tanto tú como tu ginecólogo debemos ser pacientes, ya que no es fácil que el feto se coloque al primer intento en la posición adecuada para poder captar buenas imágenes. De hecho en ocasiones hay que desistir y postponer la ecografía unos días para volver a intentarlo. Tampoco es fácil si tienes mucha grasa abdominal o si has sobrepasado las 32 semanas.

Pero tarde o temprano terminamos obteniendo bellísimas imágenes de un feto bostezando, o chupándose un dedo. Y disfrutareis sólo intentando adivinar de qué abuelo es la nariz…

En definitiva, se trata de una exploración inocua y de un altísimo contenido emotivo, por lo que nosotros como profesionales siempre os recomendamos, si podéis permitíroslo (o tenéis alguien que os lo quiera regalar), que hagáis al menos una a lo largo del embarazo.

El recuerdo que os deja no tiene precio….