Por fin llega septiembre

Por fin en casa.

Por fin acaba el verano.

Por fin volvemos a la rutina.

Por fin los niños empiezan el curso.

Septiembre, cada año deseamos que no llegue nunca, cada primavera deseamos que el verano llegue y sea eterno.

Pero después de las olas de calor, las idas y venidas a la playa o a la casa de campo, o las interminables esperas en aeropuertos, después de la incomodidad de estar un mes lejos de casa, en otra cocina, con otras toallas, otra cama …

La verdad es que estamos deseando regresar a la deliciosa rutina diaria.

No diría yo que al trabajo, pero casi.

Y esta es la época en la que nos replanteamos iniciar las buenas intenciones que hemos estado masticando en los días de relax:

“Tengo que arreglar ese problema, de este mes no pasa.”

Los deberes que no hemos hecho en todo el año. La tan traída y llevada revisión anual en el ginecólogo es una de esas tareas incompletas que acometemos en septiembre.

Acumulamos a lo largo del año problemas, pequeñas incomodidades, dudas, que tenemos que consultar a nuestro médico más íntimo.

Es en esta época de año también cuando tendemos, además, a planear embarazos. Es momento de decidir, buena época;

“Nacerá en antes del calor, primavera, perfecto, enlazamos los meses de maternidad con el verano. ¡Está todo pensado!. Mejor hacemos ahora una revisión, vemos que todo esté bien…”.

 

Y es cierto, antes de iniciar esa aventura es importante prepararse, revisarse y reforzar nuestro organismo.

Y así debe ser, tenemos una obligación para con nuestro cuerpo, CUIDARLO, con mayúsculas.

De nada sirven las buenas intenciones, la dieta sana o el ejercicio regular si no nos hacemos una revisión al menos cada año, en profundidad.

Nuestros médicos son quienes nos reafirman la salud, los que nos redirigen y aconsejan, para poder conservar, mejorar y disfrutar de nuestro cuerpo.

Y nosotras las ginecólogas no estamos aquí sólo para hacer una citología y la ecografía; tenemos que comprobar el buen funcionamiento hormonal, la salud vulvar y vaginal, resolver pequeños problemas que con cremas o “remedios de la tele” (obviamente) no terminan de desaparecer.

También estamos para enseñarte a identificar los síntomas y tratar tú misma los problemas más simples. Y para ayudarte a reconocer serias situaciones y problemas que tú tenías asumidos como normales pero estaban haciéndote la vida un poco más difícil: la sequedad, el dolor, los sofocos…

Por fin llegó septiembre, ¡vamos a ponernos al día!.

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